(Narra Eva)
Me desperté en una nebulosa mental agobiante, como si me estuvieran oprimiendo la cabeza con una roca muy pesada. Era un lugar extraño, una tienda de campaña oscura. Me hallaba tapada con una manta gruesa que me protegía del frío. Reconocí a Maya a mi lado, tenía los ojos completamente enrojecidos y miraba hacia la nada, con la vista fija en la tela de la tienda.
—¿Qué pasó…? —empecé a preguntar, con la voz quebrada por el frío, al parecer había comenzado a nevar.
Maya volteó para v