Una nueva carta que jugar, una respuesta había llegado del cielo. Felipe no podía estar más contento con lo sucedido, al fin la vida le respondía para bien. Habló con su guardia hasta sacarle el último gramo de información y luego, se fue a su recamara para pensar un poco. Era su venganza, llegaba el momento y estaba listo.
Fue hacia el estudio del príncipe, con una sonrisa irónica y triunfal en sus labios. Había hallado el modo de seguir en su lujo y realeza, tenía una parte ganada.
—Majestad,