Los días que transcurrieron de espera colmaron a Maya de una ansiedad fatal, haciendo que no lograra dejar atrás los pensamientos cargados de miedo. Miraba al pequeño Teo y su mundo cambiaba, tenía el instinto tan fuerte de querer protegerlo a toda costa y no comprendía muy bien porqué. Era un instinto maternal que tuvo desde que perdió a su hijo, hacía unos años, cuando su vida pareció terminar con ese final amargo. No se había rendido, seguía en la pelea y ahora tenía a alguien al cual proteg