En ese momento, no había guías que pudieran controlar la furia de una madre cuyo hijo fue arrebatado de este mundo, que estaba viendo como volvían a quitarle su oportunidad de volver a amar. El dolor de ese pasado que volvía a repetirse, una escala de sufrimiento inalcanzable, viendo el rostro de ese niño que se dejaba manipular por ese hombre que solo tenía una tarea que cumplir.
Teo escuchaba al mercenario, pero al mismo tiempo se resistía a comprender lo que decía, era un niño muy pequeño. N