Bajo las mantas, Eva se moría de ansiedad por ver y escuchar mejor lo que allí sucedía. Entendió que el encargado le había entregado algo a Astor, por lo que luego buscaría que era cuando menos se lo esperara. El calor todavía inundaba todo su cuerpo, que estaba agotado de sentir tanto placer y entre sus sabanas, deseaba volver a tenerlo solo para ella. Astor era un misterio, le había dicho varias incoherencias y a su modo, la había rechazado. Mencionando la palabra “libertad”, pero ella no com