—Es bueno verte tan tranquilo. —dijo Eva, sonriendo.
—Gracias, uno debe estabilizarse para pensar mejor. —el rey le devolvió la sonrisa, invitándola a tomar una copa de champaña. —Es hora de celebrar ¿No crees?
Eva aceptó la copa y la sostuvo entre sus manos, para brindar y luego beber un trago. Estaba algo nerviosa, por lo que la bebida le aflojó un poco la tensión.
—Gracias por acompañarme. Lo valoro mucho. —dijo el rey, tomando asiento luego de brindar. —Cuando estabas en el castillo, casi n