Astor miraba al rey fijamente, lo odiaba, no soportaba que osara darle órdenes como si fuera un soldado más entre sus fuerzas. Él era la bestia más incontrolable, el alfa de alfas y estaba reducido a obedecerlo solo porque poseía un secreto. Deseaba acabar con su vida sin que pudiera evitarlo, sin que se diera cuenta siquiera.
—Entonces, parece que es un ataque nocturno. —dijo Gale, mirando a su hermano, sabía que estaba teniendo pensamientos asesinos, se leía en su cara.
Eso interrumpió los pe