Cuando la madrugada cesó, el grupo de lobos y bestias aguardaba el anuncio inminente de Lito, quien había avisado que estaría en la plaza principal, esperando a sus súbditos.
Eva se cepilló el cabello hasta que le quedó brillante y sedoso, hacía mucho que no se lo dejaba suelto, se colocó un broche delicado para sujetar algunos mechones y luego, se vistió con un delicado vestido de color esmeralda, era de los que le habían obsequiado al llegar a ese castillo y se hallaba en su guardarropa. Miró