Astor entró por la puerta rápidamente, al presentir que había ocurrido lo peor. El grito de Eva lo sacudió, cuando la encontró junto a la entrada completamente desnuda.
—Debes tocar antes de entrar a una recamara. —dijo Eva, intentando cubrirse, sentía como sus muslos se humedecían por el shock del momento.
Su hombre enigmático no decía palabra alguna, no sentía ni siquiera vergüenza, estaba compenetrado viéndola. Lo redondeado de su busto, tan armonioso con el resto de su cuerpo, su piel suave