(Narra Eva)
Sostuve a Lucy entre mis brazos cuando las personas comenzaron a clamar alegres la muerte de Lito.
—¡Está muerto! —gritaban todos, una voz que era imposible de rechazar para nuestros oídos.
Ella lloraba en mis brazos, con la desesperación tomando su cuerpo. No la dejaría caerse para que le hicieran daño.
El rey estaba a una distancia considerable, pero mi vista se había agudizado. Podía ver como observaba a su hijo con una mezcla de admiración y miedo al mismo tiempo. Louis se convi