(Narra Eva)
Los tres corríamos lo más lejos que pudiéramos para acercarnos al bosque. No éramos los únicos con la buena fortuna de seguir vivos. Ciro llegó con nosotros bañado en sangre y con las patas lastimadas de tanto pelear.
Lo abracé, junto con Teo y Lucy, encontrar un amigo en la guerra es un regalo invaluable. Estábamos en el camino hacia el bosque, solo nos faltaba pelear un poco más y el camuflaje verde nos cubriría con su protección.
—¿Has visto a los demás? —pregunté, con la voz des