(Narra Seth)
Se acurrucó pegada a la pared, todavía temblando y estando indefensa. Claro que no me provocaba nada de pena, ella no era una persona a la cual yo pudiera compadecer. Estuve a punto de matar también a Felipe, si seguía interponiéndose en mi camino.
Él soltó una maldición cuando rasgué su brazo izquierdo.
—Demonios, Seth, solo quiero interrogarla. —dijo, buscando que me tranquilizara. —Debe decirnos donde se encuentra su esposo.
Felipe ordenó a sus soldados que la inmovilizaran y m