En su habitación, Gale no notaba el paso del tiempo en lo absoluto, dormía por horas para reponer las energías. Su cuerpo no era el mismo, mucho menos en sus transformaciones, estaba conflictuado y se sentía tan extraño. Ese lobo que era ya no volvería a ser el mismo, apenas si recordaba las vidas que quitó en esa carroza, las almas a las cuales les arrebató el destino. En su cama intentaba no pensar en ese día, en que la sangre lo cubrió con sus enemigos y lo liberó de las ataduras mentales qu