El regreso fue lento, la noche hacía que al caballo se le dificultara andar por lo cual demoraron más horas de lo esperado. Gale no dejaba que Eva se aburriese, siempre tenía alguna historia que contar o alguna broma que se le ocurría. Esto hizo que se le pasara más rápido el viaje, pero no podía evitar imaginar que Astor aparecería en el bosque y podrían volver a estar juntos.
Llevó sus flores al interior de su cuarto, preparando un jarrón para que adornaran su mesita de noche. Sonrió de nuevo