(Eva)
Aproximadamente un mes había transcurrido desde aquella noche en la fiesta de Felipe. El encuentro con mi hermano marcó un antes y un después en la carrera que yo estaba llevando a cabo. Era cierto que sufría un miedo constante cada noche, Lipp solo quería que yo durmiera en su habitación y no ninguna niñera. Por lo cual, Felipe no había osado llamarme para que fuera a su cuarto como cuando vivía encerrada en mi torre. Pero el miedo estaba allí, el terror a que los guardias irrumpieran en