(Eva)
Ciro y Lucy buscaban hacerme sentir mejor con ese presentimiento. Sin embargo, parecía que era cada vez peor con el paso de las horas. El estómago se me había cerrado y no había comida que me tentara. Eran unos nervios terribles que me tensaban la piel y me nublaban la vista. Busqué controlar mi respiración, aunque fuera.
Astor llegó a mí, tomándome entre sus brazos y protegiéndome con su inmensa espalda para que me refugiara en él. Nos quedamos a solas en ese rincón que adopté como mi lu