(Narra Gale)
Ella se veía como una princesa sacada de los más bonitos cuentos. Era una muñeca en ese vestido en gama de pasteles. El violeta y el celeste resaltaban el color natural de sus ojos. Estaba tan prolijamente peinada, con un broche delicado sosteniendo su peinado recogido y alto. Lucy caminó hacia donde yo estaba con una sonrisa en su rostro.
—Te ves hermosa. —dije, con el mejor de los tonos que pude lograr encontrar.
—Pues, tú pareces un prisionero sin esposas. —observó ella, riendo