(Narra Louis)
—¿Está hablando en serio, mi rey? —preguntó la maldición de mi vida.
Habíamos tenido que partir de regreso al castillo luego de que la ejecución se convirtiera en un temible campo de batalla. Mis planes no fueron óptimos en ese momento, para tener que resignarme a escapar como un ratón acobardado buscando la piedad ajena. No era así, no al menos rotundamente. Yo ganaría al final de la batalla porque así estaba escrito, me lo había dicho a mi mismo un millar de veces al levantarme