—Debemos seguir Eva, no podemos esperar más. —dijo Maya, mientras tomaba el brazo de su amiga.
Entre las cenizas, Eva buscaba un sobreviviente, alguien a quien ayudar. No había ni una sola alma, los atacantes se habían marchado y los lobos perecieron entre el fuego. El ambiente era devastador, el gris lo inundaba y apenas si se veían los árboles.
—Alguien… Tiene que haber alguien… —Eva sintió en lo profundo de su ser la esperanza de hallar un alma que todavía siguiera en este mundo, fracasando