Desde su asiento en aquel bar, Eva platicaba con Maya sobre las investigaciones que nunca pudieron ser. Se hallaban un poco frustradas, en el camino no habían logrado encontrar nada de información y la condesa parecía debilitarse con cada minuto que pasaba. Todavía no llegaban al pueblo de Astor ancestral y ya tenían que parar cada cinco horas para descansar al menos dos, por el cansancio. No era tan fácil como habían previsto, estando ciertamente decepcionadas al ver que avanzaban los días y e