Finalmente, tuvieron una siesta y él se sintió más tranquilo.
—Antes de que oscurezca, salgamos a buscar las cosas que necesitarás para asistir al instituto. Estoy tan feliz de que dentro de unos días te graduarás e irás a la universidad.
—¡Ah, estoy tan emocionada! Siento que vuelvo a ser una niña—. Expresa con alegría. —Bueno, prácticamente ya cumpliré diecinueve años—. Sonríe. —Por cierto, ¿le comentaste al director que eres mi marido?
—No. ¿Quieres que lo haga?
—Así está bien.
—Le dije que