Días después, la madre de Arnaldo se armó de valor y fue a la empresa para visitar a su hijo. Ya no soporta a Zayda pidiéndole que intervenga entre ellos para que Arnaldo no la abandone.
—Señor, su madre está aquí. Ah, ya va en camino a su habitación—. Informó la asistente, sintiéndose culpable de no haber podido detenerla.
—Madre, tanto tiempo sin verte, y mucho menos en la empresa. ¿Qué querrás? Cada vez que vienes hay que temerte, porque de buena gana no lo haces.
Reprochó un poco enfadado c