Una amplia sonrisa adornó el bello rostro de Arnaldo y decidió probar suerte y continuar con sus planes de conquista.
—Insisto, si quieres, yo me puedo quedar con el niño para que tú, estés acompañando a tu padre en la clínica. Has encontrado a tu madre y querrá que estés a su lado.
—Gracias, pero rechazo tu oferta. Bueno, aunque me gusta la idea, pero yo no me quiero separar de mi hijo. Además, ha de estar dándote problemas y tú eres un hombre muy ocupado.
—No, el niño está muy a gusto aquí en