Al salir de la habitación y llegar a la sala, Arnaldo recordó el teléfono que aún estaba en el maletín, no se lo pudo dar el día anterior debido al accidente. Madison en su habitación ruega para que el resultado sea negativo, por fin se armó de valor para abrirlo, pero esto se vio obstaculizado cuando de pronto el hombre abrió la puerta sin antes avisar. Ella logró esconder debajo de la almohada el papel y fingir estar solo sentada.
—¿Qué sucede? Pensé que respetarías mi privacidad. —Se quejó.