Arnaldo no dijo nada en ese momento, no puede admitir que esa chica tenga la razón y sea ella la que se quiera deshacer de él cuando ha sido siempre una mansa paloma desde que se unieron en matrimonio.
—No nos vamos a divorciar. Prometo que arreglaré las cosas con Zayda y también buscaremos una solución para nuestro matrimonio. ¿Qué dices? —propuso.
—No estoy de acuerdo.
—¿Acaso no sientes un poco de amor por mí? ¿Ni aunque sea por lástima? —pregunta con desesperación.
Arnaldo prefiere suplic