Las autoridades llegaron y confirmaron que en el lugar no se encuentran indicios de que haya habido alguna persona. Eso hizo que Arnaldo se formara la esperanza de encontrarla con vida en algún sector. Subió a su auto nuevamente y manejó sin rumbo, iba pensando en la promesa que le hizo a su abuelo de cuidar a la chica hasta que la hora de su divorcio llegara. Cuando de pronto reaccionó y se percató de que ya había salido de aquel lugar y ahora recorre las polvorosas calles de otro pueblo.
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