Sean comenzo revisar documentos, después de aquella plática y las pequeñas insinuasiones de Julie la suite estaba en silencio, como si todo lo importante ya se hubiera dicho.
La manta había caído a un costado del sofá. El libro quedaba sobre la mesa, ignorado.
Julie, aún con los pies descalzos, se acomodó junto a Sean, el cuerpo más cerca que antes. Su perfume flotaba en el aire, cálido, apenas dulce.
Y en la mirada… ese tono que ya no preguntaba, solo esperaba.
Sean hablaba despacio