CAPÍTULO 55. Un secreto al borde.
Valentina tarda un momento en recuperar el aliento con el rostro pálido, la respiración entrecortada y los labios temblorosos. La sensación de debilidad le recorre todo el cuerpo y, por primera vez en semanas, el miedo se asienta de manera tangible en su pecho. Ana la mira con atención, la preocupación reflejada en sus ojos que nunca dejan de observar cada gesto de la joven. Se agacha un poco para quedar a su altura, como si acercarse la hiciera más capaz de sostenerla en ese momento frágil.
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