A primera hora de la mañana me levanté mirando el lado de mi cama vacío. Callum no estaba, ni siquiera regresó a la habitación anoche para dormir conmigo, me quedé profundamente dormida de tanto esperarlo, pero nunca llegó, y no fui capaz de interrumpirlo en su estudio.
—¿Callum no ha salido todavía? —le pregunto a Rosario que pasaba por el pasillo de la segunda planta donde está mi habitación —. Anoche no volvió por más que lo esperaré.
—Creo que ni siquiera salió de su estudio en toda la n