[...]
Elizabeth.
—¡No! —suelto un grito y abro los ojos de golpe causando que Callum a mi lado se levante preocupado encendiendo la lámpara de la mesita de noche.
—¿Estás bien, Eli? —me mira inquieto sosteniendo mi mano mientras me incorporo —¿Qué pasa? ¿Otra pesadilla?.
—Si...—asiento lentamente, totalmente aturdida. El sudor frío corre por mi frente, y mi respiración está entrecortada —. Otra vez las pescadillas.
—Tranquila, ven aquí —me jala hacia él haciendo que mi cabeza descanse sobre