PUNTO DE VISTA DE CASSANDRA
Nos quedamos mirándonos durante un largo instante. Mi ropa mojada se pegaba a la piel, el pelo completamente empapado y goteando por todas partes. Estaba helada y temblando… mientras la querida Priscillita seguía convertida en un fantasma congelado.
Tenía la boca abierta y luchaba por encontrar las palabras, con los ojos moviéndose ansiosamente en todas direcciones, como si buscara una excusa escrita en mi cara.
Le sonreí, de esa forma educada y sabedora.
—No