Punto de vista de Alaric
La tentación nunca había sido tan dulce. Recordaba perfectamente cómo se sentían esos labios desde nuestro primer beso. En ese entonces ella estaba un poco achispada. Me hacía preguntarme qué se necesitaría para que me besara sin ninguna influencia, solo por puro deseo.
Sus dedos seguían aferrados a los bordes de la bufanda, los nudillos pálidos contra la tela oscura. Ni siquiera se había dado cuenta de que lo hacía. O tal vez sí, y simplemente no le importaba. En cualq