Punto de vista de CassandraEl pitido del móvil casi me mata del susto. Las risas de ellos se cortaron de golpe. —Hay alguien ahí —susurró Aurelia, fingiendo sorpresa como si no me hubiera visto hace dos minutos.Pasos que se acercaban.Antes de que me diera un infarto, agarré el móvil, los tacones rotos y salí corriendo. Jamás pensé que se pudiera correr tan rápido con un tacón partido.Tropecé otra vez, claro. Todo lo que había estado conteniendo se me vino encima de golpe. Una lágrima solitaria me bajó por la mejilla y noté la garganta que se me cerraba. Abrí la boca… y no salió ni un sonido, ni siquiera un gemido.Años juntos. Años planeando una vida entera. Él me lo había prometido, joder… ¿por qué?—No… —susurré al fin, negando con la cabeza—. No puede ser. Me habré equivocado, habré oído mal…«¡Levántate, Cassandra!», me gritó mi propia cabeza. Con las pocas fuerzas que me quedaban me puse de pie y corrí, tambaleándome, hacia la salida.Tenía que alejarme de él. Alejarme
Leer más