Punto de vista de Cassandra
El tazón de fideos estaba ardiendo. Tan picante que se me saltaban las lágrimas en el acto. Estuve a punto de rendirme y ponerme a llorar, pero me obligué a tragar antes de lanzar una mirada a Alaric.
Él parecía tranquilo, casi imperturbable. Me pregunté si de verdad podía soportar tanto picante. Solo quería que se rindiera primero para poder reírme en su cara. Así que, a pesar de que me ardía la boca, de que tenía los ojos llorosos y sentía el picor hasta en la cara