Al día siguiente, el amanecer trajo consigo una tranquilidad aparente a la mansión Blackwood. Sin embargo, para Isabella, la noche pasada seguía grabada en su mente como un fuego que no podía extinguir. Mientras se arreglaba para el desayuno, su mente volvía una y otra vez al jardín y a las imágenes que había presenciado. No solo la habían sorprendido, sino que también habían despertado un cúmulo de emociones difíciles de contener. ¡Necesitaba respuestas!
Tras encontrar a Rebeca en el salón pri