POV VITTORIA ROMANOVA
El sonido de la llave girando en la cerradura fue mi despertador. No era el roce de las sábanas de lino de la mansión Romanov, ni el murmullo de los guardias rusos en el pasillo. Era el recordatorio de que en mi propia casa, ahora era una prisionera.
Me levanté con el cuerpo pesado. Me bañé con agua casi hirviendo, restregando mi piel hasta que quedó roja, intentando quitarme de encima no solo el rastro del viaje, sino el recuerdo de las manos de Aleksey y el miedo del int