POV VITTORIA ROMANOVA
Él me sostuvo más tiempo de lo necesario.
—Relájate —repitió, casi como una orden—. Deja que el movimiento te lleve. No luches contra la nieve, deja que fluya contigo.
Intenté hacerle caso. Otro intento, otra caída. Esta vez, hacia adelante. El golpe me arrancó un jadeo involuntario y sentí cómo el aire se me cortaba de golpe en los pulmones.
Estuvo encima de mí en cuestión de segundos, rodillas hundidas en la nieve a cada lado de mi cuerpo, sus manos quitándome la nieve d