POV VITTORIA ROMANOVA
Asintió lentamente, sin apartar los ojos de los míos.
—Lo que quieras.
—Cuando me caí, había un cachorro en la piscina. No sé si está bien o… si murió —tragué saliva, bajando la mirada un segundo antes de volver a buscar la suya—. No he dejado de pensarlo.
Él me observó en silencio unos segundos, y entonces asintió, con ese gesto lento y firme que parecía contener más de lo que decía.
—No sabía lo del cachorro, pero seguro está bien. Toda la camada está a salvo.
—¿Camada?