POV VITTORIA ROMANOVA
Desde que Alek me había dicho que pronto toda su familia estaría aquí, me había dedicado a organizar sus habitaciones y a asegurarme de que todo lo que pudieran necesitar estuviera en su lugar. Esa tarea, que yo misma me había impuesto con tanta dedicación, había puesto a prueba la paciencia de él y de Akin. Especialmente de Akin.
—No importa. Si necesitan algo, malditamente que ellos mismos lo busquen o lo pidan. Relájate, mujer —me había dicho Akin, al borde de perder la