POV VITTORIA ROMANOVA
—¿Por qué?
Parpadeé, confundida.
—¿Qué?
Se acercó.
No caminó, no advirtió. Se deslizó con esa forma suya de invadir espacios ajenos como si fueran propios. En cuestión de segundos estaba frente a mí, tan cerca que el calor de su cuerpo alteró la temperatura a mi alrededor. Tuve que alzar la cabeza para mirarlo.
—Fue idea de ella, ¿verdad? —preguntó, frunciendo el ceño con una expresión que no supe descifrar del todo—. Tu cabello.
Me llevé la mano al cabello por instinto, n