La puerta principal se abre y veo entrar a Abby en una silla de ruedas con cara de cabreo.
—¿Qué sucede? —inquiero cuando la veo así.
—No quiere la silla de ruedas, pero no puede caminar erguida—responde Damián.
—Eres un dramático—bufa Abby.
Oculto la sonrisa que quiere salir. Miro a Damián y le regalo una sonrisa.
En que estabas pensando Cara.
Mejor dicho, no pensabas.
Está claro que amo a Damián.
—Ya la habitación esta lista—digo.
—Gracias—responde Damián en tono sincero.
—No me ag