Lo realmente jodido no era que hace días me habían exiliado de mi habitación. No, lo peor vino después, Aurora no me dirigía la palabra, ni siquiera me miraba y eso me estaba volviendo loco.
La siguiente noche que llegué del casino encontré en la cama algunas de mis cosas incluyendo mis productos de baño.
Todas las noches se encerraba en la habitación y no decía nada, me estaba matando, pero era realista, era lo minino que me merecía por no saber manejar la situación con mi esposa y alejarme po