Ser su esposa por contrato no es lo que espero, pero lo tomaré si es mi única oportunidad de poder demostrarle que somos más que compañeros de cama.
Más que cuerpos enredados entre las sábanas.
Yo conozco el hombre que se esconde bajo esa fachada de hombre serio y frío.
Conozco, de primera mano, la pasión que esconde.
¿Bien? Que comience el juego, uno que no estoy dispuesto a perder.
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—Espero que de verdad logres ser feliz, amiga—me dice Lorena abrazándome.
Estamos en la salida del