Bailo al ritmo de la música después de mi incidente con un desagradable hombre. Pero, gracias a la intervención de Damián. Así me dijo que se llamaba el tipo que acabo de conocer y con el que estoy bailando me puede librar de él.
—Bailas bien, cara de ángel.
Bufo y le hago una peineta.
—Vuelves a decirme así y te aseguro que te cortaré las bolas, presuntuosos de mierda.
Él, levanta las manos en rendición.
—Vale. Quiero mis bolas donde están—replica sin perder su sonrisa.
El hombre es sexi. Pero