Me remuevo entre las sabanas y encuentro el lado opuesto de la cama vacío. Las cortinas de los grandes ventanales están corridas y puedo ver los edificios a lo lejos.
Miro alrededor de la habitación decorada en tonos blancos y grises.
Está desierta.
Vladímir debe estar abajo.
Miro el reloj despertador y veo que aún tengo tiempo para prepararme para el viaje. Me levanto de la cama desnuda y camino hasta el baño para darme una ducha caliente. Una vez lista salgo y entro en el dormitorio donde des