—¿Arruine esto? —pregunta Stella preocupada.
—¿Arruinar qué?
Ella gesticula en dirección a él, luego en la suya.
—Nosotros, quiero decir, pero parece que lo he echado a perder.
—Esto… esta cosa.
James se acuesta a su lado, frente a ella. A propósito, deja unos centímetros entre ambos, pero por su propia voluntad, como enredaderas que se entrelazan alrededor de los troncos de los árboles, las piernas de Stella viajan a través de las sábanas y se enredan con las suyas.
Esta vez el contacto