—Jamie, sé que esto debe ser muy duro para ti, de verdad lo entiendo. No sé lo que siente que te quiten tu habilidad para caminar, pero sí sé lo que siente que te arrebaten algo preciado de un momento para otro. Puede ser que tu ego de hombre fuerte y masculino se te haya roto, pero tienes que entender que no voy a dejarte tirado en el suelo de esta manera. Te guste o no, aquí estoy y voy a ayudarte —las palabras de Stella salen firmes, pero dulce a la vez.
—Stell…—ella se cruza de brazos, desa