Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el mesero llega con el primer plato y Stella ve la langosta de Maine servida con vieiras y caviar, las órbitas de sus ojos parecen estar al punto de salirse, pero logra controlarse.
—Bueno… ¿no querías hablarme de algo? —le pregunta ella curiosa.—Así es.—Debe ser importante si elegiste un lugar tan elegante como este.—Lo es, iré al grano, es lo mejor. Cuando me desperté del coma y me enteré de que estábamos casados, pensé que no eras más que la típica cazafortunas, q






