Después de lo que parece toda una eternidad, llega la noche del sábado y, finalmente, es hora de la gran fiesta de James y Stella está más nerviosa que nunca en toda su vida.
Ella encuentra a James en su oficina quien se encuentra haciendo unos preparativos de última hora.
—Cariño ¿qué haces aquí? Ya casi es hora de que comience la fiesta —le dice mientras la observa y se percata de que no se ha arreglado aún.
—Lo sé, pero es que estoy muy nerviosa —le confiesa ella.
—Pues no lo estés, yo estar