Lyla
Salimos de la empresa y veo a Emilio muy cariñoso, me gusta cuando se pone así, pero a veces es un cretino cuando ve a hombres frente a mi.
Llegamos a casa de mi padre y los primeros en recibirme son mis hermosos gemelos, a los cuales les doy un fuerte abrazo a cada uno y me los como a besos, cosa que los hace protestar.
—No somos niños, hermana— se enfurruña el mayor y sonrío porque siempre serán mis pequeños bebés.
—Bueno, ¿dónde está papá?— pregunto porque desde hace un par de días,